Una organización no gubernamental sin fines de lucro registrada en el Departamento de Estado como la Fundación Fernando Martínez Caula, Inc. Ofrecemos servicios a través de los talleres de Renovación Conyugal, desde el año 1976.

 

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Historia

El padre Fernando Martínez Caula, SJ llega a Puerto Rico en el año 1974, con el deseo de realizar talleres que contribuyeran a mejorar la calidad en la relación de las parejas. Con esto en mente organizó y capacitó a un grupo de matrimonios que se convertirían en sus colaboradores.

El 20 de febrero de 1976 se ofreció el primer taller de Renovación Conyugal, una experiencia dirigida a evaluar la relación y fortalecer la comunicación entre cónyuges.

Cuando Renovación Conyugal comenzó a despuntar como una alternativa real para ayudar a las parejas, el padre Fernando pierde la vida en un accidente. Con el compromiso y apoyo de las parejas voluntarias, el P. Álvaro Corrada, SJ continuó la obra. Poco después se nombra al P. Jorge Ambert, SJ, como director espiritual. En el 1998, se inauguró la Casa Padre Fernando en honor al fundador.

 

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Misión

Servir a Dios a través del servicio que le brindamos a las parejas y matrimonios en nuestra sociedad mediante el desarrollo de talleres y actividades que les ayuden a madurar y crecer en el amor.

Visión

Convertirnos en la organización preferida por la mayoría de las familias, movidas por el deseo de elevar la calidad de las relaciones entre ellos y entre ellos la sociedad, acompañados por un grupo de matrimonios capacitados y comprometidos con el servicio a Dios.

Objetivos

Mejorar la comunicación y la calidad en la convivencia de las parejas.

Mejorar las relaciones interpersonales entre los miembros de la familia.

Fortalecer los vínculos familiares.

Reducir la tasa de divorcios en Puerto Rico.

Testimonios

“Nuestra experiencia al participar fue excelente. No imaginábamos que era tan bueno. Fuimos porque nuestro matrimonio estaba pasando por un momento fuerte y difícil donde habíamos decidido empezar de nuevo y perdonar. Al estar allí pudimos entender muchas cosas en la que habíamos fallado como parejas.”
Bengie y Sary de Toa Alta